Las aguas están revueltas. ¿Controlas tu futuro profesional?

Coge las riendas de tu vida profesional, nadie lo hará por ti.

Actualidad

Hace un par de meses, pudimos leer en la prensa de negocios que el máximo responsable de una consultora centroeuropea “dejaba la compañía por decisión propia”, parece que después ha habido alguna baja más.

Hace unas semanas me comentaban que otra, más cercana, también está aligerando su estructura, parece que han empezado por la parte alta de la pirámide, y por posiciones con orígenes en su última compra. ¿Consecuencia, quizá, de una mala digestión?

Compras, ventas y fusiones en consultoría y servicios TIC

Ha habido grandes operaciones de compra-venta en el sector. IBM compró la división de consultoría de PWC, HP compró EDS, antes ya había comprado COMPAQ, eso por no hablar de la cantidad de movimientos de grupos de profesionales que han pasado de unas organizaciones a otras, de una consultora a otra, o de una consultora a un fabricante de hardware.

Los motivos de esas entradas y salidas, salvo las que toma el propio empleado por su cuenta, siempre suelen ser los mismos: revitalizar la organización, cubrir un hueco de conocimiento, comprar cuota de mercado, generar sinergias entre lo que tengo y lo que compro, eliminar a un competidor tirando de cartera para comprarlo y así fagocitar su mercado, dar un salto tecnológico. No me voy a extender, pero hay más.

Como resumen deberíamos poder decir, al menos eso nos enseñaron en los MBAs, cursos y seminarios, que todos estos movimientos se hacen para dar más valor a los accionistas, que al fin y al cabo son los dueños de las empresas.

Lo que ocurre es que, si te toca vivir alguna de esas operaciones desde dentro, te puedes llevar sorpresas y se te pueden poner los pelos de punta.

Lo que he visto y no he visto por ahí

No he visto procesos de integración demasiado profesionales. Pero si he visto taifados con jefecillos de medio pelo tratando de cargarse a “los otros”  mientras sus jefes miraban hacia otro lado.

No he visto equipos de trabajo mixtos trabajando codo a codo en la trastienda para sacar lo mejor de los dos mundos y transferirlo al resto de la organización. Pero si he visto jefecillos de medio pelo vistiendo de lagarterana a un buzo, porque ellos se apuntaban las comisiones de lo que se vendía en tierra adentro, pero no de lo que se vendía en altamar.

No he visto cambios metodológicos en las formas de hacer. Pero si he visto a jefecillos de medio pelo promoviendo metodologías de cartón piedra creadas con cuatro diapositivas en una noche de aquelarre defensivo, para no aceptar la de “los otros”.

No he visto bases de datos de conocimiento que garantizasen la continuidad y mejora de los métodos. Pero si he visto tratar de proteger “el conocimiento” para “hacernos imprescindibles”.

He visto como una jefecilla de medio pelo, torpe pero apalancada, me pedía y me pedía papeles, formularios, y explicaciones para denegarme un descuento de mierda, mientras a otro comercial, de su cuerda, le daba ese descuento y más, para la misma operación en el mismo cliente, sin pedirle apenas explicaciones, simplemente porque eran amigos y esquiaban juntos. Yo era de “los otros”.

El 70% de las integraciones fracasan

Todos lo sabemos, unos cuantos se adaptan a la nueva situación, otros se van porque no se encuentran cómodos con lo que ven a su alrededor, y las compañías despachan al resto por “peligrosos”, sobre todo a las cúpulas directivas compradas, “inadaptados”, “mayores” o porque “no encajan en el modelo de futuro”.

Estas operaciones se suelen hacer pronto y rápido, “para que no afecten a la moral de la tropa” ni al devenir del negocio. A veces se hacen tan rápido que nadie se preocupa de poner antes a salvo el segundo mayor activo de estas compañías, el primero es el talento de la gente, y el segundo el conocimiento, que en lugar de estar en la mente de los profesionales y en los discos duros de sus PCs debería estar en las bases de datos de conocimiento, en los servidores de la compañía.

Ahí es donde empieza la descapitalización, los buenos profesionales se van desencantados, a los que no encajan se les invita a irse, y el talento, el conocimiento y en muchas ocasiones los clientes se van con ellos.

Lo que ocurre es que esa descapitalización no aparece en los libros de cuentas el mes que viene, tarda en llegar, y como las epidemias de gripe de cada invierno no son imputables a nadie, y los nadies, esos jefecillos de medio pelo, siguen jugando a las oficinitas y cargándose los negocios.

Al final toca vender la gran corporación a trozos, para ver que se puede sacar a cambio, o se contrata un CEO salvador, de reconocido prestigio, con la misión de salvar los muebles.

¿Qué es lo que nos queda?

Tú eres un peón más sobre el tablero, no hay nada contra  ti, o si, da igual, eres un daño colateral, un activo amortizable. Es el pan nuestro de cada día, y no solamente en el mundo de la consultoría, en el mundo de los negocios en general. Por tanto, tú eres el único responsable de tu futuro profesional, y en consecuencia, responsable de fabricar el camino de conocimiento y experiencias que te lleven a él.

No queda otra que construirnos nuestro propio futuro y de eso es de lo único que tenemos que preocuparnos, porque ya nadie se preocupa de tu capacitación a medio o largo plazo y de que seas mejor profesional, más competitivo y crezcas con la empresa, de entrenarte para que seas mejor jefe si algún día llegas.

Hace unos días me entrevistaba con una responsable de talento de una consultora  que me decía “en este negocio se han perdido las carreras profesionales”. Por ejemplo, ya no se entrena a un futuro jefe de equipo en gestión de personas, en equipos de alto rendimiento, en motivación, en gestión de conflictos,… en lo que toque en cada categoría profesional.

Han cambiado los tiempos y tú eres el único responsable de tu futuro. Eso te obliga a ser más responsable en tus decisiones, pero te da mayores grados de libertad y oportunidades.

Tu futuro es tu responsabilidad

Es tu responsabilidad porque a nadie más le interesa, eres una pieza reemplazable en el juego de las oficinitas.

En los setenta cuando se estropeaba la tele venía un técnico cambiaba un par de válvulas hacia unas soldaduras y la tele volvía a funcionar.  Ahora en más práctico y barato tirar la tele, ya amortizada, y comprarse otra. Pues ten claro que para tu empresa esa tele eres tú.

A principios de los noventa, hace ahora casi treinta años,  Charles Handy ya predecía algunas verdades sobre la sociedad y el mundo de los negocios que nos iba a tocar vivir en el futuro:

  • se acabará el pacto, no escrito, de un empleo para toda la vida a cambio de un empleado fiel para toda la vida;
  • se acabará la empresa paternalista que forma al empleado para crecer juntos;
  • se acabará aprender un trabajo u oficio y ejercerlo durante toda la vida. Cambiarás, decía Handy, tres, cuatro o más veces de actividad o profesión a lo largo de tu vida;
  • se acabará la seguridad del trabajo indefinido. Tendrás épocas de trabajo y otras sin trabajo. En las primeras tendrás que ahorrar para pasar las segundas, y dedicar parte de tu tiempo y dineros a invertirlos en estudiar y prepararte para ganarte el siguiente puesto de trabajo.

Ya no podemos hacer nada sobre la historia que nos ha tocado vivir, pero somos dueños de escribir, o al menos colaborar en escribir, la historia que nos queda por delante.

Quizá merezca la pena llevarse a la playa un par de libros de Charles Handy, por ejemplo, alguno de los clásicos, como The Empty Raincoat, o The Age of Unreason, o el nuevo The Second Curve y tomar algunas notas.

No me llevo nada recomendando estás lecturas, pero si sacamos algunas ideas sobre lo que puede estar por venir y nos vamos preparando, a lo mejor podemos saltar algunas de las siguientes olas y seguir vivos.

En Ventas Oportunidades y Propuestas

Para los que nos dedicamos al mundo de las ventas y las propuestas en el que la media gana un contrato de cada tres. ¿Crees que tu jefe te invitaría a marcharte si ganases un contrato de cada dos? O por el contrario ¿Vendrían sus competidores o head hunters a ofrecerte oportunidades profesionales más atractivas?

Nota: Esté artículo ha pasado un análisis de legibilidad y ha obtenido la calificación de “Bastante Fácil”.

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